Posteado por: Víctor | 07/01/2011

Costa Rica, ¡Pura vida! (1/2)

¡Pura Vida!

Diez días de vacaciones de Navidad y en esta ocasión el destino fue Costa Rica. Salimos el día 24 muy temprano y antes de las 8 de la mañana ya estábamos en el aeropuerto de San José. Cuando llegas a este país te das cuenta de que es algo diferente al resto de Centro América. Están mucho más acostumbrados al turismo, son muy amables y tienen una forma muy peculiar de hablar. Una forma fácil de saber que alguien es tico (gentilicio coloquial de Costa Rica) es por su acento característico: les patina la “R” cosa fina. No se como describir con palabras la forma en que la pronuncian. Sería una mezcla entre un inglés y un francés diciendo la palabra “carro” (o cualquier otra palabra) pero hasta que no lo oyes no sabes lo que es.

Bosque Lluvioso

Bueno, que me disperso. Lo primero fue alquilar un carro para poder movernos con facilidad.Y primer soplamocos en la cara. Dadas las fechas, todo el mundo había reservado un carro menos nosotros. Nos habían recomendado que fuese un 4×4 porque las carreteras aquí suelen tener bastantes baches, más bien tienen agujeros como si hubiesen puesto minas. Así que tuvimos que apañarnos con lo único asequible que quedaba, Toyota Yaris (grande, no como el típico europeo) que nos salio caro, muy caro. Para comenzar bien el viaje, hicimos la compra para la cena de Nochebuena, recogimos a la última integrante de la aventura y salimos camino del Volcán Arenal. Dicen que es un sitio impresionante. Y digo dicen porque ya en la carretera empezó a haber niebla y a llover. Por algo a esta parte del país le llaman el bosque lluvioso.

Hicimos nuestra particular cena de Nochebuena (con su correspondiente ración de Imperiales y vino) y… ¡regalos! A mi me cayeron: un par de pantuflas calentitas para andar por casa, un parchís, un marco para fotos, una bolsa para el portátil y un diccionario de guatemaltequismos. Feliz 😀

Papá Noel ha llegado

Como al día siguiente continuaba lloviendo, decidimos marcharnos a Guanacaste donde nos dijeron que hacía buen tiempo y que las playas eran bastante buenas. Después de unas 2 horas de viaje por una carretera con curvas para aburrir, empezamos a ver el sol. ¡Las playas del pacífico esperaban! Hicimos noche en Tamarindo también conocido como “Tamagringo “ por la gran concentración de americanos que hay allí. Es un pueblo dedicado completamente al turismo con decenas de hostales y albergues pero que en estas fechas están completamente llenos, pero buscando un poco siempre se puede conseguir una habitación. Esta parte de Costa Rica destaca por su cantidad de playas. Muchas playas y cada cual tiene su encanto. Se supone que una de las más bonitas es Playa Conchal, que se llama así porque en vez de arena tiene cantidad de conchas rotas… eso parecía el Benidorm de Costa Rica y, en mi opinión las hay mucho mejores.

Playa Conchal

Playa Conchal

Después de todo el día en la playa, salimos camino de Nicoya, cenando en un chino (sí, Costa Rica está plagado de chinos y de restaurantes chinos) La comida china no tiene nada que ver, ni en calidad  ni en cantidad, pero no había otra cosa abierta a esas horas de la noche. Desde ahí bajamos hasta Sámara y, después de un infructuoso intento de llegar a Playa Guiones (había que cruzar un río y el carro no pasaba ni de coña) encontramos, de casualidad, una de las playas más bonitas de todas, Playa Carrillo. Cuando empezó a atardecer, salimos destino Playa Naranjo, para subir el carro en un Ferry (con “discoteca”) que en poco más de una hora nos llevó hasta Punta Arenas.

Playa Carrillo

Playa Carrillo

 

 

 

 

 

 

 

Playa Carrillo

Playa Carrillo

 

 

 

 

 

 

 

¡Feliz Navidad!

A las 5:30 de la mañana sonó el despertador y bajamos hasta el parque de Manuel Antonio. En este parque natural se pueden ver multitud de animales: monos, murciélagos, mapaches, perezosos… el caso es que para entrar tienes que hacer cola, pero si te dejas engañar por uno de los guías del parque puedes entrar más rápido, eso si, pagando la correspondiente tarifa de entrada + tour. Aquí algunas de las fotos de los bichos que puedes encontrar por ahí:

Dinosaurio

Lagarto

 

 

 

 

 

 

Mapaches

Mono Macho

 

 

 

 

 

 

 

Perezoso

Murciélagos

 

 

 

Perezoso

El último mono

 

 

 

 

 

 

Después de hacer la ruta con Flanders, el guía, nos tiramos otro rato en la playa y al atardecer salimos dirección Cartago. Aquí se puede decir que llegó una de las escenas de tensión del viaje. Hay que ponerse en situación: 7 de la tarde, noche cerrada. Después de una carretera de cientos de curvas, al pasar por San Isidro, me da por mirar el nivel de gasolina del carro y esta fue la conversación:

– V: No estaría mal que en la próxima gasolinera parásemos a rellenar.
– S: (Leyendo la guía Lonely Planet) San Isidro es la ciudad de Costa Rica con una mayor concentración de gasolineras.
– J: Fiuuuuuuuuuuu! (al pasar por delante una gasolinera y no parar)
– V: Bueno, si la guía está bien, ya habrá otra más adelante.

¡No queda nada!

Los kilómetros empezaron a pasar, la carretera se puso cuesta arriba y empezó a diluviar como si no hubiera mañana. Al ver que seguíamos subiendo, la luz de la reserva empezaba a parpadear a toda leche y no parecía haber ningún surtidor cerca, empezaron los nervios. Vimos un bar que parecía habitado y paramos a preguntar que opciones teníamos para repostar. Solo había 2: subir 36 Km por el puerto y bajar otros 10 ó  seguir nuestro camino, subir 9 y bajar ¡¡55!! Elegimos la segunda opción. Al llegar a la parte alta, quitamos la calefacción, la radio, y empezamos a bajar en punto muerto para ahorrar lo poco que nos quedase. Cada acelerón que le daba al coche era un suplicio por si era la última gota de combustible. Me puse detrás de un camión que iba a 40 y no se cuanto tiempo pasé detrás de él porque entre la lluvia, el frío por no poder poner la calefacción, y los baches de la carretera, creo que ha sido el viaje en el que más tensión he tenido conduciendo. Después de 60 km por fin vimos lo que todos esperábamos ¡el surtidor! Solo nos quedaban 1,6 litros de gasolina en el carro. Creo que nunca he economizado tanto la gasolina. Por cierto, todo esto pasó el 28 de diciembre ¿casualidad?

Nuestra salvación

Con el depósito ya lleno, llegamos a Cartago donde, después de muchas vueltas conseguimos una habitación de algo que parecía un hotel. Mitad de viaje y descanso merecido.


Responses

  1. Víctor, para la próxima vez recuerda que para ahorrar gasolina es mejor ir con una marcha larga que en punto muerto.

    La razón de esto es que los motores modernos, a partir de unas 2000 rpm cortan la inyección de combustible si no pisas el acelerador -siempre que el coche esté en movimiento, claro-, ya que la propia inercia del coche mueve el motor. En cambio, si lo pones en punto muerto, el motor no está engranado a las ruedas, por lo tiene que gastar combustible para no detenerse.

    No sé si me he explicado 😀


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